jueves, 1 de septiembre de 2011

Preguntas Kamikaze

¿Cuántas veces se arrepintieron de preguntar algo? Si bien el refrán dice que es mejor arrepentirse de hacer algo de que no hacerlo, claramente no es el caso de las preguntas. A veces preguntar, nos transporta a un laberinto de difícil salida...estilo The Shining (El Resplandor).
Sea como sea, a la gente como yo, las preguntas jodidas les joden en la boca, valga la redundancia. Revolotean de acá para allá, molestan: nos hacen picar la lengua. Y finalmente, por más que demos vueltas y vueltas tratando de contenerlas, ese fragmento insatisfecho de nuestra mente se derrama a través de los dientes y sale a la luz. Lo peor es que se evapora tan instantáneamente, que hace imposible regresarlo a la oscuridad de nuestra boca. Y ahí cae, como escupitajo de deportista, irrefrenable, al pasto. Ahí va la pregunta kamikaze del día, así que hay que prepararse para el impacto....rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Sí, obviamente el caza japonés hundió el acorazado. Por más que en el fondo la pregunta se resbala porque busca esa respuesta que consuele, si es kamikaze es porque no hay respuesta buena para ella. Asumámoslo, che. Es de esas preguntas en las que tenés el NO seguro...esas preguntas que te tenés que callar, porque no hay forma de que escuches lo que querías escuchar, es más, suele ser bastante peor que lo que NO querías.
 Y lo peor de esto, es que vamos a la misión suicida creyendo que saldremos ilesos... sin prepararnos en lo más mínimo para esa respuesta pringosa, porque la fuerza del golpe se transforma en esos recuerdos que uno desearía que no vinieran nunca más a la mente, y sin embargo quedan pegados como chicle en banco de escuela.
Se puede tener todo un abanico de sensaciones a partir de una pregunta suicida: enojo, vergüenza, desesperanza, resignación, dolor, miedo.... alivio NO. Y entonces, ¿Para qué preguntamos? No sé, si lo supiera me callaría, quiero suponer.
 Pero no todo está perdido, señores. Si alguna vez les pasó (y no soy la única loca de mierda a la que le ocurren estas cosas), les cuento que al menos yo, me siento un poquito más aliviada cuando reconozco que fue todo idea mía de cabo a rabo. Yo con mi propio laberinto portátil, con un espiral desplegable que llevo en el bolsillo. Y ahí ya no me da taaanto miedito... es el tren fantasma de siempre, qué se yo... ya lo conozco...  Siempre haciéndome manganetas! jajaja Y sí...yastá. La próxima me pongo cinta scotch en la boca y fue.

9 comentarios:

  1. las preguntas son buenas.. solo que a veces las utilizamos como arma de destrucción o en tu caso de auto destrucción jajaja. Aun sabiendo lo que vamos a escuchar como respuesta.. preguntamos.

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  2. en la boca... o la mano... je! vicky soy! quien mas!

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  3. Cuales son las preguntas Kamikaze? puede citar ejemplos, seria mas ilustrativo

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  4. jajajaja, evidentemente usted no se sintió identificado o identificada. Bueno, dentro de la naturaleza femenina, hay una serie de preguntas que muy pocas mujeres pueden evitar hacer, como por ejemplo: estoy gorda? (embarazada de 8 meses), o sentís lo mismo por mí que cuando empezamos a salir? (luego de años de pareja), o qué te pasa? (frecuente ante la mala cara del otro, esa suele ser una de las peores). Igual, las preguntas kamikaze lo son cuando el interrogado responde con sinceridad, o incluso a veces, con honestidad bruta.

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  5. me encantó tu blog!!! muy bueno!!! Felicitaciones

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  6. ¿estabas triste? las preguntas kamikaze es mejor no contestarlas,se suele empeorar la cosa..

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  7. sí...o insegura, probablemente. Qué se yo, primo... es dificil reprimir las preguntas kamikaze, jajajaja

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¿Te hizo reír?¿Te hizo llorar?¿Te sentiste identificad@? Contáaaaaaaame, de eso se trata todo esto, No? Polemicemos, sino!!!! Bah...Qué se yo!