jueves, 12 de julio de 2012

Cold feet

¿Es necesario que llueva de esta forma? ¿Que haga este frío? ¿Justo esta noche que pensaba desnudarme un poco en el blog?
No me quiero sacar las medias... pero tengo los pies helados, congelados y aislados en mis borcegos con cordones rojos.
Tengo la enorme tarea de calentar la cama yo sola, con mi insípido calor humano. Intento trucarlo levemente con unos minutos de hipnosis frente a la estufa halógena. El resultado es extraño: la piel quema por fuera, y sin embargo la carne sigue gélida. No perdura ese calor... no se enamora más que de la epidermis. Calma, es agradable, pero no sacia. A los minutos tengo tanto frío como antes. No es negocio... es simplemente lo que hay, supongo.
A la mañana saldré esforzadamente de la agradable temperatura que logré forjar en mi cama y me someteré a quince minutos de agua bien caliente corriendo por mi espalda, mis extremidades, mi pelo. Voy a esperar a que haya suficiente vapor para dejarme envolver por el abrazo del agua. Es el único momento del día en el que casi no pienso. No me dirijo hacia ningún lugar, ni con el cuerpo ni con la mente. No ansío nada, no sufro: sólo recibo calor. Son suaves los aromas, las texturas, incluso la luz filtrada por la cortina de la ducha.
Y finalmente el trance se corta cuando salgo del agua y me expongo al aire frío de mi habitación.
Y me dirijo hacia el cajón de la ropa interior, y luego al placard, y luego me siento en la cama y me visto ridículamente lento. Pienso cómo voy a ir hasta la oficina, y más tarde cómo voy a ir de acá para allá.
Mi cuerpo se despega nuevamente de mi mente.
Ansío meterme otra vez en la cama, acurrucada con la toalla y taparme hasta la cabeza. Ansío dormir un rato más y que el día comience más tarde, mucho más tarde.
Sufro poniéndome el corpiño helado, como un hielo sobre la piel aún cálida de la ducha. Sufro saliendo de mi burbuja para conectarme con el clima, porque eventualmente tendré que salir de mi cama, de mi ducha, de mi casa.
Sin embargo hay veces en que el día es soleado y me sorprendo.
Y encuentro fotos en todos lados.
Y los colores me rodean y me hablan al oído.
Y me divierto con lo que genera mi mente.
Y vuelvo a casa como un arcoiris de ideas y de satisfacción.


Anyway... cuando llega la noche mis pies están fríos. Y otra vez la misma cantinela...





Little darling, It´s been a long cold lonely winter




miércoles, 30 de mayo de 2012

Lo que ELLOS quieren

Venía prometiendo una entrada polémica.... o al menos me lo venía proponiendo hace rato. Pero para eso hay que jugarse un poco, y yo no estaba tan dispuesta, sinceramente.
Pero hoy venía pensado, durante largo rato, que no tengo nada que ocultar...y que de hecho no oculto nada. Así que ¿para qué hacerme la misteriosa? ¿Saben el esfuerzo sobrehumano que eso implica para mí? Si no puedo transmitir lo que me sucede de algún modo, es como no ser honesta conmigo misma. Sí, soy extremista, lo admito. Sí, también me expongo, lo sé.
Qué remedio... sólo logro ponerme un bozal cuando la infinita sátira social en la que vivimos me deja tan mal parada que no sobrevivo si no me callo. Y en esos momentos saco la bandera blanca y hago sólo eso... sobrevivir. Pero a penas me recupero un poco estoy otra vez en el frente.

Ahora bien, al pan pan y al vino vino. El título de la entrada no era en vano.
Llegué a la conclusión de que si Freud viviese en nuestra época definitivamente reformularía su frase cambiando el género del pronombre.

Después de todo, hoy día sólo escucho hombres aseverar cómo "son" las mujeres, detallando minuciosamente lo que "quieren". Así que se podría decir que ustedes ya nos sacaron la ficha, muchachos... Felicitaciones....! Porque la verdad es que del otro lado (del de las féminas, claro)... cri cri. En efecto, la mayoría de las mujeres no tenemos la más remota IDEA de qué es lo que los varones quieren. Y no es mi caso particular, es ya una situación de género. Estamos un poooooco....perdidas con ustedes. Ya sé que muchos y muchas estarán pensando que la culpa de lo "cambiados" que están los hombres actuales es responsabilidad de las mujeres, porque ahora ellos se sienten inútiles, poco necesitados, que patatín que patatán. Todo bien, pero...¿Podemos dejar el mea culpa para más adelante? Yo no salí a trabajar en la segunda guerra mundial, ni logré nimgún avance feminista...permítanme que les informe que a mí ya me tocaron así. Casi desde que nací. Bueno, cuando era chica no eran taaan así, se fueron como deformando cada vez más, pero "yo", argentina. Juro no tuve nada que ver....(y me creció la nariz, un poquito).
Veo que esto parece casi la guerra de los sexos, pero de veras que no. No es mi intención culparlos de nada a ustedes, porque son hijos del devenir social, igual que nosotras. Yo solo quiero entenderlos, muchachos.... cazar una, por lo menos!
Yo sé, yo sé... el eterno paradigma del mundo postmoderno. Digo yo... postmoderno significa pensar como en el paleolítico y pretender vivir en conexión 4G? Porque percibo que hay un desfasaje importante entre lo que sucede del cerebro para adentro y del cuerpo para afuera.
A veces no me queda claro francamente, si esa canción de Arjona que detesto con intensidad "Dime que no", me indica que los hombres quieren que su amada sea frígida o más bien que lo controle negociando con su sexo. ¿Cómo es? Por lo menos para los que se sienten interpelados por ese insulto a la música... ¿realmente creen que una mujer puede no desear estar íntimamente con ustedes y al mismo tiempo estar interesada sin ser un poco tibia, al menos? Y en consecuencia.... si el caso es que sí querría pero lo reprime ("como es debido")... ¿eso es atractivo? Para mí se asemeja más a la prostitución que a la honestidad. Utilizar el propio cuerpo como una herramienta para manipular no sólo el deseo sino el interés del otro, me parece un concepto bastante nefasto.
No sé si alguna vez voy a llegar a entenderlos... a ustedes, esa masa masculina generalizada que a veces da mensajes tan contradictorios.
Mientras tanto, voy a mi bola...y me entretengo haciendo puzzles a ver si algún día resuelvo algo.



Sor Juana Inés de la Cruz para ustedes...

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

(...)

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.


¿Pues como ha de estar templada

la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?






Y ahora.....PUAJ!!!!!!






jueves, 12 de abril de 2012

Hansel y Gretel

Hoy decidimos aventurarnos entre los naranjos.
Está fresco, pero no importa. Probablemente no me combina la ropa, y hasta quizá esté muy despeinada también. Tampoco importa... nos vamos de excursión.
Mi primo es más grande que yo, un poco nomás... por eso somos compinches. Comanda la expedición con aires de experticia y una escopeta de perdigones en las manos.
Yo observo la hierba dócil y húmeda que sirve de lecho a los frutales... se me ocurre hacer un sendero, solamente pisando fuerte. El pastito queda marcado a nuestro paso, y vamos haciendo camino como Hansel y Gretel.
No sé bien hacia dónde nos dirigimos, pero la lana del pulover me pica, y empiezo a transpirar el cuello de la camiseta de algodón. El cielo está azul y límpido, como siempre. El sol brilla con tanta fuerza que camela al invierno haciendo que éste se olvide de ser quien es.
El perfume a azahar es una constante en el fondo del complejísimo espectro aromático que se presenta ante nosotros. La acidez cítrica de las naranjas y los limones, la tierra desprendida de las piedras abrasadas del camino, la dulzura de las uvas que cuelgan de las parras más arriba. Incluso el verde que nos rodea es un color que se huele, se percibe también por la nariz. Ese oxígeno perfumado de notas... no es más que el olor a campo, a cortijo.
Con los pulmones embriagados de naturaleza caminamos sin hablar mucho, concentrados en nuestra marcha, y en llegar al preciado naranjo de lima.
Ya le dije a mi primo que a mí no me gustan esas naranjas. Él dice que son más ricas, más dulces. Pero no. Son más sosas, nada más. Igual, yo ya me contento con la aventura de perder de vista el cortijo y la idea de volver siguiendo el sendero de hierba apisonada.
Mi primo encuentra el árbol y enseguida arranca una naranja que come en instantes. Nos sentamos en la acequia y miro el agua correr sin pausa por el hormigón. Ese sonido que se hace visible: venía oyendo el agua cantarina durante toda la caminata, pero recién ahora la escuchaba. Ahora no compite con nuestros pasos casi marciales, ni con el golpeteo de la escopeta en la espalda de mi primo, ni con el roce de mis pantalones de jean. Ni siquiera con el piar de los pajaritos que aún siguen cuchicheando. Me hipnotiza el sonido del agua y dejo que mi mente vague en el reflejo que el sol fabrica en ella.
Reanudamos la caminata y se ve la torre de mi tío en el fondo. Estamos cerca de casa nuevamente. Nunca nos alejamos demasiado, quizá... Pero de algún modo estábamos a años luz.
Ya salimos al camino de piedra que nos lleva al cortijo, otra vez la "civilización".
Mi primo quiere dispararle a un ave y le pido que no lo haga... lógicamente no me hace caso y al poco un pajarito cae muerto sobre las piedras. Lloro, melodramática. Le hago planteos éticos a mis escasos nueve años. Finalmente, decido llevarme el pequeño cadáver y darle sepultura en una cajita de bombillas de luz.
Ya hace un poco más de frío, el sol se esconde entre las desérticas sierras y los colores y los olores cambian. Ahora entramos al cortijo... me siento a la mesa y cubro mi falda con el mantel para calentarme con el brasero. Ufff! qué delicia!... mis pies casi se calcinan más me vuelve el alma al cuerpo.
Sólo me queda comer pan con leche condensada y saborear las rimas de Bécquer.

http://www.goear.com/listen/5a54d25/entre-2-aguas-paco-de-lucia

martes, 3 de abril de 2012

Carne de blog

Hay de todo de todo de todo de todo para escribir.
Y me pesan los párpados.
Y los lentes se me adhieren a la retina sin piedad.
Y los segundos de tranquilidad para conciliar el sueño antes de que Vera lo haga añicos con sus pesadillas pasan ágilmente por el reloj de arena.
Pufff! Qué ganas de escribir, de dejar de pensar en borrador... Y sin embargo siempre este barro de la noche que entorpece mis ideas y apelmaza las palabras.
Aquí estoy, una vez más, carne de blog.
Necesito que mi mandíbula deje de ejercitarse a la noche apretando las verdades que no digo durante el día. Sufro de bruxismo semántico.
Probablemente se debe a que suelo tener esa irrefrenable costumbre de reeditar lo que ya se ve y se sabe diciéndolo, nombrándolo. Lo explicito sí, quizá sin razón alguna. Pero los tácitos me incomodan, me pican... será esa otra costumbre de necesitar las cosas definidas. Qué paradoja, la mía...! porque suelo hacer lo opuesto en casi todos los órdenes.
Después de todo, yo vivo últimamente como bola sin manija. Tengo huecos por todos lados, campos de texto que titilan a cada paso, me dicen que haga, que termine, que cierre, que listo, que basta. Y yo no, yo los dejo ahí, latentes. Ni vivos ni muertos, indefinidos forever. Yo en cambio abro: ahora quiero esto, esto otro, me interesa sacar fotos, me interesa cantar, me interesa cualquier cosa. TODO, sí... vamos abriendo más y más huecos. Como un compendio de postrecitos, yogures y flanes que te quedan todos "empezados" en la heladera. Y después comprás otro nuevo, y no querés terminar el que dejaste a la mitad.
Me da terrible vagancia pensar en cerrar cosas, para mí es como comer la corteza del pan cuando ya no quedó miga... para qué? Ya sé... ya sé. Ni me digan. Ya sé lo que es tener un logro, un diploma. Es tener un respiro... es decir pude llegar hasta acá, es sentirte orgulloso de haberlo logrado, además de no sentirte idiota por no haberlo hecho aún.
Ahora díganme, ¿Cómo se hace para enfocarse tanto en algo? ¿Tanto tanto? Sobre todo cuando la propia vida podría compararse con un parque de atracciones lleno de juegos de vértigo y algunos trenes fantasmas...
Se puede, yo sé que se puede, pero no se si esto cabe en mi hoy. En esta primavera que me atraviesa desde todos los ángulos... Cada flor que se abre es una oportunidad, algo nuevo para descubrir, para probar, para intentar.
Déjenme ser un poquito... estoy en plena fase exploratoria.
En algún momento, quizá venga una fuerza gravitatoria que me arrastre, o tal vez sola me vaya desinflando hasta aterrizar suavemente en algún lugar seleccionado. Sea como fuere, no me bajen de un hondazo aun... just LET ME BE.

También soy consciente de que no cumplí con mis promesas iniciales de esta entrada... me está costando hacerlo, estoy dando vueltas y se nota, no? Bueno, ya saldrá algo más jugado. Quizá de pronto me siento observada (aunque definitivamente menos leída) y me da cosita escribir las barrabasadas que brotan de mi mente sin pausa alguna. Ya lo haré... volveré y seré billones.

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lunes, 30 de enero de 2012

Carpe Diem

Es la tercera vez en la semana que ceno choco-crispis con leche. Esperaba ansiosa la lluvia, después de tanto relampagueo. Esperaba también, que en algún momento me volvieran a dar ganas de escribir. Y aquí estoy, frente al monitor, debatiéndome entre la idea de teclear o llevarme a la boca una nueva y deliciosa cucharada de mi cena.
Necesitaba escribir como el creyente que necesita rezar. Hay una suerte de expiación en esto de apretar las teclas, un alivio que me viene bien luego de tantos días de tejiendo y destejiendo sistemáticamente. 

Tengo una gran amiga que se atreve a vivir con un reloj al que no le basta con dar las campanadas habituales cada hora, sino que además osa avisar con una melodía cada quince minutos. Cada QUINCE MINUTOS! Me inquieta sólo de pensarlo... y no tanto por la molestia del sonido constante, sino más bien porque ese bendito reloj me estaría avisando constantemente que el tiempo pasa, que se me va escurriendo entre los dedos de forma implacable.
El tiempo se fuga...Y quién soy? Y qué quiero? Y a dónde voy? A veces me ilusiono con la idea de que tengo algún tipo de respuesta para cada una de esas preguntas, y otras, siento que hace casi un año que me muevo exclusivamente a través de impulsos. 
Nunca fui una persona demasiado impulsiva. De hecho, no creo serlo de por sí, sin embargo últimamente sólo miro mi ombligo antes de hacer algo. Bueno, el mío y el de mi cría. Suena horrible, lo sé. Suena egoísta, inmaduro, hasta soberbio... Yo lo hubiese juzgado así, probablemente, de no estar en la situación que vivo hoy. Pero tengo un CARPE DIEM tatuado en el cerebro, una pequeña lección aprendida después de tanto proyecto, de tanto esfuerzo puesto en un futuro que siempre resulta tan incierto. Entonces tengo ganas de relajarme un rato. De dedicarme a lo que tengo ganas, de descubrir de qué va eso de mis ganas y no preocuparme tanto por si lo que soy hace feliz o no a los que me rodean. So sorry. Es lo que hay. Y quiero creer que allí se irán resolviendo el quién soy y de a poco el qué quiero. Todo junto no se puede, así que el a dónde voy aún se los debo... se irá delimitando por las ganas, y por qué no, por el deseo.
Otra cosa que fui filosofando en este letargo iletrado es que el deseo es totalmente inmanejable, y asimismo imprescindible en la vida. Es el móvil por excelencia hacia cualquier punto que nos dirijamos. Y qué raro que es, y qué absurdo a veces. Más tengo la teoría de que en ese punto, nosotros no elegimos nada. Sólo queda rendirse a buscarlo o huir de él por vida. 
Yo, qué decirles, supongo que a esta altura ya se imaginarán que no voy a correr para el otro lado...


LELIA BROUSSARD - "SHOOT FOR THE MOON"