martes, 20 de diciembre de 2011

Piromaníacos

El fuego interno es como un ácido que degrada cualquier cosa y se hace camino a la superficie. La expresión de ese fuego se derrama aunque intentemos asfixiarla en un frasco de vidrio.

Somos lo que somos, una llama que arde a penas unos instantes... tan volátiles y tan fuertes, tan reconfortantes y destructivos.

Hoy siento placer porque aún desconociendo el motivo, me siento feliz, alegre. Quizá mañana cambie, probablemente, y me deje llevar por las condiciones cotidianas de la vida. Pero hoy, en este momento, creo que sólo saber que me brotan palabras del cuerpo es un motivo para sentirme bien.
Tengo hace días un caudal de pensamientos atorados entre pecho y espalda. Están esperando salir, y están haciendo pequeños orificios, como el ácido que les contaba antes.
Esperaba que todo ese mejunje estuviese más armado, tuviese forma de algo antes de entregárselo a ustedes, pero no. Se decidió a salir así como viene. Y es que a veces, cuando mi realidad se vuelve intensa e inesperada, cuando siento demasiado fuerte, mi cabeza se anula y sólo puedo captar y absorber, pero no ordenar ni sistematizar lo visto.

Así que pensé en escribir sobre algo que hace mucho que tengo en la punta de la lengua y que, bueno... no me animaba a plasmar en la pantalla. Y que no deja de ser, asimismo, esto que me deleito observando minuto a minuto.
Toda esta historia del fuego, se relaciona con una idea que tengo hace tiempo de que nosotros los humanos sólo somos en los otros. Ser en el otro significa que nuestra vida adquiere sentido en los otros con los que la compartimos... como si lo mejor de nosotros estuviese "depositado" en aquellos con quienes nos relacionamos. De hecho, creo que lo esencial de mi vida no va mucho más allá de eso, y con eso me basta... y me sobra.
Conectarnos, comunicarnos, acercarnos, alejarnos, vernos, mirarnos, olernos, amarnos. Disfrutarnos, soportarnos, buscarnos, desearnos, separarnos, tocarnos, lastimarnos, escucharnos, ignorarnos.
Quienes somos con los otros es lo que nos moldea tal cual somos. Porque nosotros permanecemos en el otro. Somos miles de municiones disparadas sobre los que nos rodean, y a la vez, somos lo que los otros dejaron incrustado en nosotros. Somos esculturas en permanente construcción, y el soporte son siempre las emociones y los sentimientos compartidos.

Y nuestra vida como fuegos es breve y eterna, al mismo tiempo, ya que nos alimentamos de las otras llamas, y sin embargo nunca dejamos de existir en ellas. Siento que arden en mí quienes se vincularon conmigo, y así viven también a través mío.

Ver este intercambio de luz y de calor en otros, también me aviva y me hace brillar. En el subte, caminando por la calle o en un supermercado... a veces soy un testigo silencioso que se hincha de grabar en su retina cómo los humanos se conectan entre sí. Es una sensación maravillosa... ver ese fuego que se escurre, indomable. También me llena de admiración y disfruto ver como los otros expresan este fuego con talento y creatividad en el arte. Y cada pieza artística, (desde una melodía hasta una pintura o una película) no es más que una partícula inmortalizada de este fuego, no?

Si bien este texto está lejos lejos de ser una pieza de arte, sí es un intento de inmortalizar un pequeño fragmento de este fuego que soy, SIEMPRE gracias a otros.



http://www.goear.com/listen/a4f49f8/light-my-fire-the-doors



6 comentarios:

  1. lo he leido rapidamente ,de entrada la cancion es mi debilidad ,veremos el resto del fuego

    ResponderBorrar
  2. Deberias anotar porqué estas tan feliz asi cuando estés mal recordas la formula que te hace bien. Yo lo hago y es productivo

    Feliz 2012 y muchas gracias pro pasar. Abrazo grande.

    http://barby-gs.blogspot.com/

    ResponderBorrar
  3. Mar. Pequeña controversia filosófica. El cuentista y poeta que se encumbra en mi mesita de luz, el del coraje, el del Sur y Palermo, el de Islandia y Ginebra, abominaba de los espejos, sencillamente porque estos multiplican a las personas. Digo, dejar en manos de los demás aquello que somos, es un poco osado, porque debemos proteger nuestro estado de ánimo. Entiendo tu punto de "ser en los demás", quería descartar el "ser según los demás", el mirarnos en tantos espejos. Fijate que tu argumento es tangente, aunque sutilmente. No es controversia lo que quiero contigo, me voy a comprar un paquete de velas,...o dos, las voy a prender y dejar que la llamita te recuerde cuando nos privas de tu pizarrón....López

    ResponderBorrar
  4. Agusmar: es un tema cálido, suena como una melodía instintiva, verdad?

    Barby: Gracias! Un placer leerte. Besos

    López: Vivir ya es osado, no? Tenemos la automática ilusión de que controlamos algo, pero la verdad es que hay que ponerle el cuerpo (y el alma, cómo no) a la aventura que implica dar y recibir. Es intrincado lo de los espejos, so true... pero no hay que dejar de verlos, aunque sea de vez en cuando. Sino, podríamos quedarnos ciegos...

    ResponderBorrar
  5. la primera impresión que me da es que te ha dado un subidon de Adrenalina y te has puesto a poner cosas,pero lo que creo es que , o tienes muy buena gente a tu alrededor, en la que confias y casi te va la vida en ello, o quizás tengas ganas de hacer alguna "locura" veraniega.De todas formas el fuego es vida y no es malo si no te acercas mucho.La cancion muy buena

    ResponderBorrar
  6. Ortega y Gasset diría "yo soy yo, y mi circunstancia", le podríamos dar un giro de tuerca a ese perspectivismo abstracto u holístico, y quizás hacerlo más específico diciendo que nuestra circunstancia son las personas para las cuales existimos.
    Si bien creo que esencialmente uno es un ser completo, o al menos debería serlo, concuerdo totalmente con lo que decís en el sentido que uno realmente existe representado en el otro. Los demás existen, eso está claro, nadie podría dudar de la existencia de 6.000.000 millones de personas en el mundo, pero el 99.9% de ellos nos son indiferentes. Uno realmente existe, reflejado a través de los ojos del otro. Ya sea un cruce de miradas con un extraño en la calle, o historias compartidas con seres que uno realmente quiere y valora, es ahí cuando dejamos de "existir" para nosotros mismos, y comenzamos a existir en otra persona, es ahí cuando realmente adquirimos esencia y sustancia, y pasamos a ser eternos mientras duremos en las personas con las cuales hemos compartido.
    Por eso, con algunos años a cuestas, nuestra existencia sólo vale para aquellas personas a las cuales hemos modificado su circunstancia, lo demás es pasado, es desdén y olvido; y mientras hayamos aportado un grano de arena para modificar la substancia de las personas que queremos o quisimos, viviremos en ellos por siempre, porque incluso a pesar del olvido, nos queda el reconforte de que mientras esas personas existan, vivirán con una parte nuestra, y habremos modificado, poco o mucho, su estructura por siempre.
    ¿Existe acto de generosidad mayor que hacer una "transfusión recíproca de vida, sentimientos, y vivencias"?
    Vivir se trata de eso, de no pasar inadvertido; y el extenso abanico de emociones compartidas, amor, odio, lealtad, amistad, soporte, celo, bronca, erostismo, expectativa, ansiedad, sumisión, dolor, etc etc, son las que nos dan la fuerza para VIVIR y gozar la vida.
    En fin, pareciera que uno vive "gastando vida", hoy podría decirte que me siento feliz de haber entregado parte de lo mejor de mi vida, para que esos pedacitos de mí, vivan en el grupo selecto de personas con las cuales modificamos nuestras estructuras para siempre. Hoy soy esencialmente yo, y un pedacito de cada persona que caló hondo en mí, y de cada ser humano que tiene una parte de mí. Cuando esa llama se extinga y no exista parte de mí en nadie, entonces habré dejado de existir en este mundo.

    ResponderBorrar

¿Te hizo reír?¿Te hizo llorar?¿Te sentiste identificad@? Contáaaaaaaame, de eso se trata todo esto, No? Polemicemos, sino!!!! Bah...Qué se yo!