jueves, 12 de abril de 2012

Hansel y Gretel

Hoy decidimos aventurarnos entre los naranjos.
Está fresco, pero no importa. Probablemente no me combina la ropa, y hasta quizá esté muy despeinada también. Tampoco importa... nos vamos de excursión.
Mi primo es más grande que yo, un poco nomás... por eso somos compinches. Comanda la expedición con aires de experticia y una escopeta de perdigones en las manos.
Yo observo la hierba dócil y húmeda que sirve de lecho a los frutales... se me ocurre hacer un sendero, solamente pisando fuerte. El pastito queda marcado a nuestro paso, y vamos haciendo camino como Hansel y Gretel.
No sé bien hacia dónde nos dirigimos, pero la lana del pulover me pica, y empiezo a transpirar el cuello de la camiseta de algodón. El cielo está azul y límpido, como siempre. El sol brilla con tanta fuerza que camela al invierno haciendo que éste se olvide de ser quien es.
El perfume a azahar es una constante en el fondo del complejísimo espectro aromático que se presenta ante nosotros. La acidez cítrica de las naranjas y los limones, la tierra desprendida de las piedras abrasadas del camino, la dulzura de las uvas que cuelgan de las parras más arriba. Incluso el verde que nos rodea es un color que se huele, se percibe también por la nariz. Ese oxígeno perfumado de notas... no es más que el olor a campo, a cortijo.
Con los pulmones embriagados de naturaleza caminamos sin hablar mucho, concentrados en nuestra marcha, y en llegar al preciado naranjo de lima.
Ya le dije a mi primo que a mí no me gustan esas naranjas. Él dice que son más ricas, más dulces. Pero no. Son más sosas, nada más. Igual, yo ya me contento con la aventura de perder de vista el cortijo y la idea de volver siguiendo el sendero de hierba apisonada.
Mi primo encuentra el árbol y enseguida arranca una naranja que come en instantes. Nos sentamos en la acequia y miro el agua correr sin pausa por el hormigón. Ese sonido que se hace visible: venía oyendo el agua cantarina durante toda la caminata, pero recién ahora la escuchaba. Ahora no compite con nuestros pasos casi marciales, ni con el golpeteo de la escopeta en la espalda de mi primo, ni con el roce de mis pantalones de jean. Ni siquiera con el piar de los pajaritos que aún siguen cuchicheando. Me hipnotiza el sonido del agua y dejo que mi mente vague en el reflejo que el sol fabrica en ella.
Reanudamos la caminata y se ve la torre de mi tío en el fondo. Estamos cerca de casa nuevamente. Nunca nos alejamos demasiado, quizá... Pero de algún modo estábamos a años luz.
Ya salimos al camino de piedra que nos lleva al cortijo, otra vez la "civilización".
Mi primo quiere dispararle a un ave y le pido que no lo haga... lógicamente no me hace caso y al poco un pajarito cae muerto sobre las piedras. Lloro, melodramática. Le hago planteos éticos a mis escasos nueve años. Finalmente, decido llevarme el pequeño cadáver y darle sepultura en una cajita de bombillas de luz.
Ya hace un poco más de frío, el sol se esconde entre las desérticas sierras y los colores y los olores cambian. Ahora entramos al cortijo... me siento a la mesa y cubro mi falda con el mantel para calentarme con el brasero. Ufff! qué delicia!... mis pies casi se calcinan más me vuelve el alma al cuerpo.
Sólo me queda comer pan con leche condensada y saborear las rimas de Bécquer.

http://www.goear.com/listen/5a54d25/entre-2-aguas-paco-de-lucia

8 comentarios:

  1. Que bonito Mª Mar, me has echo recordar aquellos años cuando tu primo y yo, recien casados viajabamos al cortijo para visitaros, cuando estuvisteis viviendo un tiempo, que lejos quedan ya, pero con tu cuento has echo que los recuerde,que foto mas bonita en ella parece que el tiempo no ha pasado. Un abrazo. Tu prima Elena desde Almeria

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  2. Hermosa entrada, Mari! Por qué será que los recuerdos de la infancia condensan más todos los sentidos?

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    1. Thanx, Veritus! No sé Tampico, aunque sospecho que de niños no racionalizamos tanto, por ende las impresiones sensoriales ganan fuerza... Será eso?

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  3. Me encanto Mar!!! te quiero!! Lauchis

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    1. Vos sabes que sos la mecenas de este blog, así que voy a seguir instigandote a que me leas... Te guste lo que escribo o no... Ja! Te adore you

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  4. Mar. Fantástico. Me dejó una sensación que no puede describir bien. A pesar de que parece referirse a un recuerdo ó una ensoñación feliz, lo bucólico de la imagen me perturba un poco. Voy a comprar facturas y vuelvo, querés preparar mate?. López.

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    1. Lopez, vaya a comprar facturas, nomas.... Me trae de las que tienen mucha crema pastelera? No le prometo cebar el mate porque no soy buena en eso, pero voy poniendo el agua. Y no se ponga nostálgico, la infancia esta al alcance de nuestros sueños....

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